Escudo cuadrilongo con cuatro palos de gules (color rojo) y un águila exployada de sable (color negro) y un puente de dos arcos de plata mazonado de sable. Sobre el escudo se coloca una corona real abierta con aro de piedras preciosas (rubíes, esmeraldas y perlas alternantes) y ocho florones de hojas de apio (de los cuales se ven cinco) con perlas intercaladas. Al principio cuando pertenecía al rey tenía derecho a utilizar el señal real (cuatro palos de gules en campo de oro). A partir de pertenecer a los Palafox en 1381, Ariza debe emplear en el escudo las armas de sus señores pero debido a esa aspiración que siempre mantuvo de volver a ser vasallo del rey utilizó el señal real al menos desde mediados del siglo XVII.

Ariza mantuvo una larga lucha contra los señores de Ariza, los Palafox, por incorporarse a la Corona de Aragón y eso se demuestra en el constante uso del señal real en el escudo.

Teniendo en cuenta los aspectos geográficos e históricos, pueden destacarse en el Escudo dos elementos que permiten cifrar el pasado y futuro de la villa de Ariza: sus ansias de libertad, plasmadas en sus incesantes esfuerzos por sacudirse del yugo señorial, y la presencia del río Jalón. Para simbolizar el primer elemento aparece la figura del águila, que representa entre las aves lo mismo que el león en la tierra, asociada a las ideas de máxima elevación, amplitud de miras y majestad, ligada al sol. En cuanto al río, se representa por el puente que lo cruza, aludiendo al aprovechamiento de las fuerzas naturales en beneficio del hombre, simbolizando la unión del cielo y de la tierra. Todo esto simboliza el vínculo entre las más altas aspiraciones (representadas en el águila) y la vida cotidiana, como expresión de los afanes por materializar aquellas y conseguir un futuro mejor.

Hoy se puede ver el escudo en el azulejo del arco de la Puerta de la Villa.